martes, 24 de septiembre de 2013

36 y sin hijos

Llega cierta época en la vida de todo hombre donde quiere poder y dinero. Poder sobre si mismo, esto es.

Esta reflexión me viene a la mente por culpa de mi situación laboral actual: durante mucho tiempo invertí dinero y trabajo sobre proyectos que si bien podrían regresar, tenían mucho riesgo. 

De ahí saqué el precio más alto por línea de código (cien mil pesos sobre más o menos mil líneas de código), que fue con el proyecto CD Kids. Para ser sinceros, fueron mil líneas de Python, lo cual equivale a diez o más veces eso en lenguaje C.

Por otro lado, existe una relación cuerda en la mente entre esfuerzo y resultado. A medida que esta relación se pierde y sencillamente parece una apuesta, nos vamos volviendo más y más locos. Eso fue lo que me pasó durante cinco años de trabajo desrelacionado con resultados.

Esta etapa nueva me obliga a tomar empleos, horarios y reconstruir la relación esfuerzo-recompensa. En uno de mis trabajos me puse un horario que cumpliré (de 1 a 6 de la tarde) y ando buscando uno nuevo para las mañanas, tal vez sea como administrador de sistemas.

¿Y los hijos qué? Pues que probablemente esta relación de practicidad entre trabajo y recompensa , y la sensación de que hay que ganarse la satisfación de las necesidades probablemente habría llegado antes si hubiera tenido hijos, pero tengo 36 y no tengo hijos, así que parece que tuvo que esperar.

No hay comentarios: